Esta mañana, leyendo una de mis habituales, me ha venido no sé si llamarlo la inspiración o simplemente las ganas de guerrear.
Pensaba yo en la ligera fachada de hipocresía y modernez que envuelve no digo yo a los propios artistas que se encargan de hacer música, sino a toda la panda de personajes que altivamente se las dan de enterados y de estar siempre a la última. Yo, nunca he tenido nada en contra de los melómanos (a los que admiro), pero puede que si tenga algo en contra de todo ese grupito de enteradillos que se creen descendientes de la pata del cid por el mero hecho de que siguen fielmente los consejos y dictámenes de ciertas revistas musicales independientes.
A lo largo de estos años, al mismo tiempo que se desarrollaba mi olfato lésbico, he ido desarrollando un octavo sentido para detectar este tipo de individuos.
La detección es fácil y más aún si tenemos en cuenta esta serie de premisas:
- La lista mensual de adquisiciones a nivel musical coincide extrañamente con los recomendados por tal o cual revista musical.- En la mayoría de sus conversaciones insertan párrafos en inglés de determinadas canciones de moda.
- Sus conversaciones se ven salpicadas por términos extrañamente acuñados como: "psicodelia interactiva", "industrial anabolizante", etc…
- No tienen agenda, tienen calendario de conciertos.
- Todos los conciertos a los que han asistido o bien han sido una mierda, o han sido lo más a pesar de la acústica, que el cantante saliera borracho al escenario, el overbooking, el retraso, etc… Eso sí, en tal o cual canción al bajo se le escapó una nota.
- La música clásica sólo la tienen en cuenta porque leyeron en nosequé sitio que es "la mejor para follar" (que manía le tengo a esa palabra).
- Si se declaran fan de, digamos un grupoA de un estilo A y al mismo tiempo se declaran antifanes del estilo B… si por casualidad el grupoA compone un álbum o canción del estilo B, ellos no notarán la diferencia. Seguirán adorando a su grupoA y por consiguiente también adorarán la canción estilo B del grupoA al mismo tiempo que siguen manifestando su exagerada animadversión por el estiloB.
- Algunas prendas de su ropero, por supuesto, tienen un curioso parecido con las que alguna vez ha lucido el afamado lider de su grupoA.
- Despreciaban la discografía de Rocío Jurado y no sabían apreciar el juego de palabras de sus letras hasta que Fangoria versionó una de sus canciones… a partir de entonces son fans acérrimos
Y así podría seguir enumerando una y otra de las incontables características que describen a ese grupito sin criterio.
Se ha perdido esa sana costumbre de probar a ciegas para ver qué te encontrabas, y ahora sólo probamos lo que nos cuentan que funciona. Y yo me pregunto: lo que nos dicen que funciona, funciona de verdad porque funciona o simplemente porque detrás hay unos intereses y una posible campaña de marketing que lo apoya?





